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Rodrigo Duque Motta y el gran desafío del desarrollo:

Actualizado: 12 de abr de 2019

“No se está construyendo una ciudad armónica en que lo nuevo y lo antiguo convivan bien”





2001; Egresado de arquitectura de la Pontificia Universidad Católica. 2004; La mejor obra en categoría vivienda en la Bienal de Arquitectura de Santiago. 2007; Ganador del Premio Promoción Joven del Colegio de arquitectos al mejor arquitecto chileno menor de 35 años. 2015; Mejor obra del año y de hispanoamérica de Plataforma Arquitectura con la construcción de la facultad de Economía de la UDP.


Rodrigo Duque Motta es un arquitecto que a sus 43 años ha hecho carrera nacional e internacionalmente, con sus obras y proyectos publicados en revistas de más de 20 países. Lo que lo caracteriza son los desafíos; lo simple, común o corriente, no va con él y lo puedes descifrar luego de tan solo 60 segundos hablando con él.


Cuando entró a estudiar arquitectura, no fue muy diferente de otros miles de estudiantes que comienzan año tras año la carrera. No tenía claro lo que quería, le costó mucho el primer año.



“No tenía para nada clara mi educación, tenía muchas alternativas. Elegí arquitectura, quién sabe por qué, era un niño. El primer año fue difícil pero después le empecé a agarrar el gusto, me empezó a resultar bien y me gustó mucho”, recuerda Duque Motta, quien al final de su carrera empezó a trabajar para Matías Klotz.



Trabajó en varios proyectos y en 2004, cuando seguía con Klotz, decidió ver proyectos por fuera. “Mi primer proyecto fue la casa de mis papás, se tenían que cambiar hace varios años y la nueva casa era en un cerro con vista a la Cordillera de los Andes. Trabajé el tema de la pendiente y la relación de la vista con la cordillera, porque es un cerro isla”.


La casa, mezcla de acero y hormigón, está construida en un terreno de 18x50 metros y con una pendiente de 17%. Según Plataforma Arquitectura, las ideas centrales del proyecto fueron la relación con la topografía y maximizar la vista con la cordillera, “generando una variedad de espacios controlados”.



Ese mismo año abrió su estudio de arquitectura, donde hoy trabajan entre cinco a siete profesionales que buscan la armonía de sus proyectos usando el diseño como herramienta principal.


Duque Motta habla de la nueva era de la arquitectura. Para él, hace unos 10 años los profesionales en el área no tenían la misma oportunidad para aportar para con la sociedad; no había espacios para la innovación, lo inmobiliario era rígido. A pesar que no considera que exista una libertad total, valora que los espacios se estén abriendo, y varios arquitectos que conoce están explorando el tema porque según sus palabras, es un “tema interesante y socialmente mucho más amplio”.


“La ciudad se construye un poco en base a la especificación de vivienda y encuentro bueno que los arquitectos podamos aportar y que no sea simplemente una forma repetitiva”, explica Duque Motta.


Le interesa mucho que se vincule el estudio de la disciplina de la arquitectura y en cómo eso se puede llevar a la relación con la sociedad, ese punto de encuentro para tratar de desarrollar proyectos en que la arquitectura se vea totalmente desafiada.


Sus proyectos mezclan de todo, desde hoteles, viviendas, edificios y hasta casinos, pasando por una viña y campus universitario. Ahí está su desafío, la amplitud.

En su oficina trabajan así; explica que ellos ven “la forma de abordar distintos proyectos y aprender de los problemas de distinto tipo”, sin cerrarse o encasillarse en un área específica.


En esta misma línea, expone que por eso no tiene referentes directos; investiga todo lo que puede, en su oficina buscan mucha información para tratar de entender cada uno de los proyectos, conocer mucha arquitectura y tener así información de background.

“Hay muchos arquitectos para los que la referencia es muy importante en proyectos específicos y todo, pero nosotros vamos construyendo un background que nos va ayudando y definiendo”, aclara.


Para él todo le parece interesante, aunque en este momento está enfocado en vivienda colectiva. Fue uno de los primeros proyectos que hizo cuando se independizó pero que fue una experiencia que no continuó y hoy busca retomar. “Siempre fue un tema que me interesó mucho, en el último año y medio he vuelto a trabajar harto en ese tema, estoy haciendo tres edificios ahora”, cuenta.


Desafíos, desafíos y más desafíos. No solo para él, si no que para la profesión. Así ve la arquitectura, y en este momento la gran lucha está en la armonía de las ciudades chilenas que cada vez crecen más y más rápido.


“No hay un solo tipo de arquitecto, hay arquitectos que están más vinculados al mundo urbano y otros que estamos vinculados más al desarrollo de proyectos. Creo que es súper importante que empiecen a tomar un cierto rol en un sentido no de tomarse el mundo urbano, si no que los trabajos que hagamos construyan ciudad y participemos en el debate de la ciudad desde el proyecto”, plantea Duque Motta.


Uno de los puntos importantes que expone es la normativa de edificación chilena, que según él “tiene un montón de cuestiones que uno podría conversar y discutir, a partir de cómo hoy día se están desarrollando los edificios y qué cosas se podrían mejorar en ese desarrollo para hacer la ciudad más armónica, más continua de la que tenemos hoy en día que, básicamente, es el gran desafío de Chile, de las ciudades que están creciendo a una velocidad enorme”.


Gran parte de los barrios se están renovando, las zonas más céntricas de la ciudad y más importantes se están volviendo a construir, pero no se ve un compromiso en el trabajo para tener una ciudad homogénea.


“Es un desafío grande en el desarrollo por un montón de razones que tienen que ver con normativas, con razones económicas, pero eso hace que se pongan en crisis los barrios que ya existen. No siempre, pero muchas veces no se está construyendo una ciudad armónica en que lo nuevo y lo antiguo convivan bien, si no que se hace una ciudad salpicada”, expone Rodrigo Duque Motta, quien además agrega que eso provoca que se rompa la identidad de los barrios originales.


Para él es una tarea importante del arquitecto que la edificación sea razonable, armónica y que logre rescatar los valores de dichos barrios pre existentes, no que los destruya, siempre teniendo en cuenta las políticas públicas y el mundo público, mejorando la normativa y entendiendo la problemática.


Eso es, en parte, lo que busca comunicar como docente. Hoy por hoy ha dejado la educación de lado, pero no porque no le guste. Es más, según sus palabras, no solo le interesa mucho enseñar: le encanta.


Hizo clases en el ramo de Taller en las universidades Andrés Bellos, Diego Portales y Católica. En las Portales estuvo seis años y en la Católica casi cuatro años. Lo que busca comunicar a sus alumnos es el oficio de la carrera.


“La arquitectura es una profesión de oficio y por eso se aprende a base de talleres (…), que la noción de arquitectura, lo que uno hace, no es simplemente un proyecto personal, sino que el resultado de lo que uno construye afecta a otros, a todos. Es parte de la ciudad y en ese sentido es algo de lo que hay que tener conciencia porque en el fondo uno no solo trabaja para un cliente; el resultado afecta a la ciudad completa”, determinó Duque Motta.


Rodrigo Duque Motta y su encuentro con Topwood


La madera modificada térmicamente, o más comúnmente conocida como termotratada, no era nueva para Rodrigo Duque Motta. Hace varios años había leído sobre el tema en empresas internacionales y evaluado incluirla en su trabajo.


Pero un día, se encontró con Topwood, empresa chilena que hacía el trabajo acá mismo en nuestro país y se interesó rápidamente. Pino modificado, libre de químicos y con propiedades incluso superiores a las maderas nativas y a un precio conveniente.


Hoy ya van cuatro proyectos entre los que están listos y los que aun están en etapa de obra en los que Duque Motta decidió optar por Topwood.


La primera obra que estuvo lista lleva un año y él ha visto que su comportamiento ha dado resultados esperados, y por eso no dejaría de recomendarla a sus pares arquitectos.


Rango de Color Natural del Pino Termotratado (sin protector)

“En el fondo, la gracia que tiene es que es una madera -pino radiata- difícil de mantener, pero el tratamiento de Topwood hace que quede una madera -pino termotratado- mucho más estable y que se mantiene mejor en el tiempo, además agarra un color que es bien bonito, pero lo principal es que se comporta mucho mejor”, explicó el arquitecto.





  1. Casa El Cerro - Revestimiento Exterior Topwood

  2. Casa El Cerro - Patio Interior con Revestimiento y Deck Exterior Topwood

  3. Casa El Cerro - Terraza en el Techo con Revestimiento y Deck Exterior Topwood

  4. Refugio Farellones - Deck Exterior Topwood

  5. Casa El Alto (En Obra) - Revestimiento Exterior Topwood

  6. Casa El Alto (En Obra) - Revestimiento Exterior Topwood


Escrito por: Lorenza Fiorella

Fotos: Gentileza de Rodrigo Duque Motta