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  • Equipo Topwood

Refugio Impluvio participa en el concurso Intl. de Sustentabilidad de la Univ. de Ferrara en Italia



Mediante un proyecto de mínimo impacto ambiental que se adecúa a la altura de los animales de la zona y a la vegetación reinante, la oficina SAA arquitectura + territorio aprovechó un claro que existía en la exuberante flora de la Reserva Biológica Huilo Huilo en Neltume para llevar a cabo una obra diseñada completamente en madera y construida en su totalidad por carpinteros locales. Un logro difícil dado su acceso y emplazamiento que los tiene seleccionados para el certamen europeo Fassa Bortolo, un concurso internacional de sustentabilidad de la Universidad de Ferrara en Italia.


“Estamos trabajando desde el Sur para el Sur”, dice Sergio Araneda, arquitecto fundador de SAA arquitectura + territorio el año 2008 (con sede en Puerto Varas) y responsable de Refugio Impluvio, el cual tuvo se definió respetando una idea base primordial: el cuidado y mantención del bosque existente.

“En la primera visita a terreno se constató las propiedades espaciales del bosque. Una alta densidad arbórea de estrato bajo, medio y alto de una altura promedio de más de 25 metros”, contextualiza Araneda. Y profundiza: “Entendiendo el alto valor ecológico del lugar (Neltume, Región de los Ríos), es que la idea del proyecto corresponde a configurar un espacio que recoja la luz de manera vertical dentro del área definida por su propia volumetría, evitando con esto el despeje de vegetación perimetral al refugio. Luego de eso, y dado el claro que existía en una parte del bosque, la cabida que se nos daba era de un cuadrado donde desde ahí el proyecto se fue desarrollando de manera muy simple, pensando en la repetición de ejes y vigas e intentando sintetizar el lenguaje constructivo tanto de obra gruesa como de terminaciones. En ese proceso la planta del proyecto resultó en un cuadrado de 11 metros de lado con un vacío central también cuadrado de 3,5 metros”.

Los trabajos se iniciaron en plena primavera de 2018 (octubre) y en abril de 2019, ya en otoño, el refugio estaba terminado. En total fueron siete meses de construcción para una casa de 108 m2, lo que es un período bastante corto si se considera que fue una obra sin red de electricidad y sólo provista de energía mediante un generador.

En cuanto a su distribución, éste está organizado en torno a un vacío de luz central desde el cual salen cuatro programas según la orientación solar. Al sur se encuentra el acceso, al norte la terraza cubierta, al oriente los dormitorios y al poniente la cocina/comedor y la sala de estar. La razón de este vacío central, según Araneda, se debe a que “provoca dobles fachadas de orientación. De esta manera, por ejemplo, y dado el alto bosque, la luz oriente entra a primera hora a los dormitorios (filtrada a través del follaje) y directamente al comedor a la hora del desayuno. De la misma manera, entra a través del follaje hacia la cocina por el poniente y, a su vez, baña de luz y calor al pasillo de los dormitorios. Esta organización espacial del programa hace que el refugio sea muy eficiente térmicamente”, explica.


La madera, material esencial del proyecto

A la hora de adentrarnos en la elección de este material para llevar a cabo el proyecto, Araneda se explaya concreta y claramente en torno al porqué de su preferencia y también señala sus ventajas; sobre todo en lo que guarda relación a la forma en que su oficina la trabaja en los climas sureños de Chile. “La principal ventaja se aloja en la secuencia constructiva que nos permite la madera. El sistema de junta y costura, donde podemos pensar el diseño y su construcción en partes, en piezas transportables. Para nosotros, y en la escala de trabajos que estamos desarrollando, esto ha sido fundamental por la lejanía de los territorios donde trabajamos y por la logística de los transportes de material que estos lugares obliga. Madera encuentras en todos lados, con una certificación homologable y de alguna manera bastante confiable. Por otro lado, es un material que permite trabajar estructura y terminación y, por tanto, permite concentrar equipos de trabajo afianzados y de una acotada especialización. Un buen equipo de maestros carpinteros traza, funda, levanta muros, empalma pilares con vigas, cepilla, lija y acaba las terminaciones de un refugio. Impluvium fue eso: lugar, madera y un equipo de tres a cuatro carpinteros”, declara.

Araneda especifica que la madera utilizada en obra gruesa fue 100% de pino, la cual fue comprada en aserraderos de la zona. “Trabajamos en la construcción con un jefe de obra y su cuadrilla de Puerto Fuy. Un equipo con harta experiencia en el sector y, por tanto, muy importantes en el desarrollo del cronograma de avances de construcción en las obras. El conocimiento local tanto del clima y de las fechas límites para las ventanas de tiempo fue un conocimiento que pusieron ellos y donde nosotros aprendimos”, expone.

En cuanto a lo técnico, el arquitecto entrega las claves de la utilización de la madera en el refugio, teniendo siempre en cuenta que es ella la que debe adaptarse al entorno y no al revés. “Por ejemplo, el detalle de la continuidad de la envolvente de madera, asunto técnico que responde a una capa de protección de la membrana de impermeabilización contra las ramas y ganchos de árboles que caen con la nieve y viento, está diseñado con un grado de precisión muy milimétrica, sabiendo que, si bien el techo recibe mucha humedad, no recibe tanto rayo UV directo; por tanto en este caso la madera termotratada que se utilizó no está sometida a un estrés de variabilidad de humedad muy grande. El resultado, por ende, es un comportamiento de estabilidad dimensional bastante bueno”, revela.

Por último, e introduciéndonos en el escenario actual de la madera tanto para sus proyectos como para su uso en general, Araneda, además de ser un gran impulsor del material, cuenta su visión: “La madera tiene eso. Es un material variado donde sólo a través del diseño puedes resolver obras de mínimos recursos y obras de altos presupuestos. En ese sentido se presenta como un material altamente democrático y en Chile eso se ve. Hoy la innovación en la construcción en madera está dando un salto muy importante y se está poniendo, en cuanto a material y desarrollo de nuevas tecnologías, en el más alto estándar, compitiendo en esfuerzos estructurales y sistemas de fabricación y montaje antes impensados. Eso la pone en clara competencia con otros materiales y, observando el desarrollo de la industria en Chile y la huella ecológica del material en su proceso de fabricación, pienso que se va a poner a la punta muy pronto”, anticipa.


Escrito por Felipe de La Cerda E.

Reportaje de Madera 21; 29 de Enero de 2021.


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