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  • Equipo Topwood

LA INGENIERÍA DETRÁS DE LOS OCHO EDIFICIOS DE MADERA CONSTRUIDOS EN UN CAMPAMENTO MINERO DE CHILE


Ocho edificios construidos casi íntegramente en madera, para albergar a los trabajadores de la minera Los Bronces de Anglo American. El trabajo tomó dos años y muestra que los edificios de madera pueden ser confiables, económicos y con una buena calidad de vida interior.


Son ocho, pero por su imponencia conjunta suele dar la sensación de que es un único edificio. Esto pasa porque son todos idénticos, tanto en su estructura como en su materialidad, número de pisos y color. También, porque más de 2000 personas dedicadas a la minería duermen en su interior, lo que podría ser un pueblo establecido en el sigilo que significa adentrarse en la montaña, a más de 2700 metros sobre el nivel del mar. Algo por lo que están acostumbrados los trabajadores de la Mina Los Bronces, pero que se volvió especial desde mediados de 2017, cuando se entregó el proyecto del campamento Pérez Caldera construido totalmente en madera.

“Hoy, sin lugar a dudas, son los edificios estructurados 100% en madera más altos de Chile. Y además, los más extensos, con aproximadamente 40 mil metros cuadrados construidos. Un proyecto muy grande. Existen otros que son icónicos, pero que suman 500 metros cuadrados, tal vez 800, pero acá estamos hablando de una cantidad mayor distribuida en seis pisos”, inicia Mario Yáñez, gerente de Ingeniería de Tecno Fast, compañía a cargo de la obra.

Ocho edificios componen este refugio cercano a la faena minera de su propietario Anglo American, ubicada en la periferia de Santiago que colinda con la Región de Valparaíso. Un plan que comenzó en 2015 con el fin de renovar las antiguas estancias en donde antiguamente pernoctaban los mineros y el personal afín, iniciando distintos testeos y diseños de unidades modulares que permitieran un descanso óptimo y resistencia ante las condiciones climáticas del sector. Lo último no es menor, dado que en invierno la caída de nieve es del orden de los cuatro a cinco metros, mientras que en verano las temperaturas pueden superar los 28 ºC.

“En estas situaciones a algunos materiales, como por ejemplo al hormigón, les cuesta mucho mantener el aislamiento térmico. Es una condición por la que tuvimos que recurrir a un material nuevo como la madera para estructurar las bases del edificio”, indica Yáñez.

Fue así como el pino radiata y la madera laminada encolada protagonizaron esta construcción modular con terciados aplicados como diafragmas de piso y cielo, mientras que los revestimientos estructurales eran de OSB. Los módulos se realizaron en unidades modulares 3D, dando la rigidez y capacidad necesaria para formar los dormitorios y estructurar los seis pisos. Todo este trabajo –que también incluyó cumplir con la normativa de resistencia al fuego y criterios acústicos de resistencia y absorción, según las ordenanzas en construcciones– fueron certificadas por el Dictuc. El proceso se probó con un modelo escala 1 a 1, que pasó por cargas reales, ensayos de simulación sísmica, de nieve y de viento.

Otros criterios que motivaron esta construcción estuvieron relacionados con el ahorro de energía para la climatización de la obra, una que permitiera resistencia suficiente ante los cambios bruscos de temperatura. Esto se resolvió con una solución envolvente de aislante térmico capaz de ahorrar cerca de un 70% de energía para la calefacción, y que le brindó a Anglo American el Sello de Eficiencia Energética (SelloEE) en categoría “Silver” entregado por la Agencia Sostenibilidad Energética del Ministerio de Energía. Esto corresponde, según la web de la institución, “a un reconocimiento a aquellas organizaciones que han logrado la implementación de un proyecto o iniciativa energética, y/o que además, cuentan con Sistema de Gestión de la Energía en funcionamiento, el cual es operativo y permite el seguimiento de los resultados.

“Hay muros que tienen de seis a ocho pulgadas de espesor en los perímetros, que es más de lo que uno conoce comúnmente en las casas de madera, que son a lo más de 10 cm. Acá teníamos 15 o 20 cm. En el interior, componentes del aislante térmico, que puede ser una lana mineral más toda una serie de membranas de protección como la barrera de vapor, la de humedad, las de condensación y la de ventilación. Y en el caso de las fachadas que quedaban hacia el poniente, realizamos un concepto de ‘fachada ventilada’ que nos permite tener un diafragma vertical resistente al sol y que baja la cantidad de calor que ingresa desde los muros al interior del edificio”, explica Yáñez.

Y continúa: “Este proyecto de ingeniería tomó dos años. No es un diseño en papel, con calculadora y computadores. Fuimos varias veces a laboratorio, llevamos elementos para ser probados y certificados… Porque el edificio está diseñado para que duerman ahí 2500 personas, y una de las preocupaciones más altas para la compañía minera eran ellos. Se fijaron temperaturas de confort dentro de las habitaciones entre 18 a 22º, algo que para cualquier construcción es muy estricto”.


Madera para sostenibilidad y eficiencia

La participación de la madera fue crucial, la base del proyecto. Además de la madera estructural, la que forma las vigas, los diafragmas de piso y de muro, se incorporó en el edificio todos los revestimientos estructurales y decorativos en madera.

Hubo un plan comunicacional que involucró a todos los actores de forma activa. La empresa a cargo de la obra conversó mucho con la compañía minera en el proceso de diseño y estos últimos invitaron a los sindicatos a ser partícipes del proyecto. De hecho, se construyó un piloto en Santiago de la habitación tal como iba a ser a futuro y los sindicatos del campamento Los Bronces lo conocieron varias veces. Luego hubo una muestra allí, donde se llevó un módulo transportable, por cerca de un mes y medio para que se ocupara.

Un aspecto muy importante era mantener la temperatura interior y la situación de agrado dentro de los edificios e incluso en los hall, en el casino, en los comedores… que son espacios más abiertos, pero que también están estructurados usando a la madera laminada como base.

“Hasta antes de entrar en un edificio así, todo el mundo te dice que crujirá, que se escucharán ruidos en la noche… Y nada, ningún ruido. Como está revestido por planchas de yeso cartón y por elementos de protección vinílicos, no se siente ninguna diferencia con el edificio de hormigón armado. No hay transmisión de ruido por su diseño en términos acústicos, por lo que incluso las escaleras son insonoras. Además, como estás en la montaña misma, no hay ningún ruido exterior, el campamento está alejado de la faena minera propiamente tal. Se acondicionó la humedad interior y toda la iluminación es LED y bastante tenue”, explica Yáñez sobre las características.


Escrito por Marcelo Salazar Medina.

Reportaje de Madera 21; 9 de Abril de 2021.

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