Buscar
  • Equipo Topwood

"Emisiones de CO2 asociadas a la construcción en madera presentan menos impacto ambiental"



Documento realizado por especialistas del Banco Mundial que relaciona las consecuencias positivas y negativas de un producto en el ambiente evaluando su sustentabilidad edificativa, destaca a la madera por su cualidad de mayor captura de carbono, su reciclabilidad y, sobre todo, por su condición de transformarse en biomasa sin generar contaminación.

No es un misterio que la madera posee características naturales que contribuyen al cuidado del planeta y del ecosistema. Aun así, ¿Qué pasaría si mediante un macro estudio se analiza cuál es la realidad al compararla con otros materiales de construcción como el acero o el hormigón? El resultado es un informe titulado “La construcción de viviendas en madera en Chile: un pilar para el desarrollo sustentable y la agenda de reactivación”, un trabajo liderado por especialistas del Banco Mundial que abarca, entre muchas temáticas relacionadas, el estado de la construcción en madera en Chile, la lucha contra el cambio climático, el déficit habitacional y la reactivación tras la pandemia.

En este apartado en particular, la publicación busca dimensionar en forma aproximada las emisiones de CO2 asociadas a construcciones en madera, comparándolas con otras materialidades representativas del sector durante un ciclo de vida acotado. Para ello, los resultados se dividen en cuatro etapas del proceso: etapa de producción, de construcción, de uso y, por último, el lapso de fin de vida.


Etapa de producción

En este proceso se realiza una aproximación de carbono en el que los valores de kg de CO2eq (medida utilizada para comparar los diferentes gases de efecto invernadero) provienen de la cuna a la puerta, es decir, que incorpora las emisiones de la extracción, transporte a la fábrica y fabricación. Concretamente, se contabiliza por kilo de producto según la cubicación del proyecto, por lo que cabe destacar que, para facilitar los cálculos y no comprometer la veracidad de los resultados, la cuantificación se realiza sólo para obra gruesa.

Así, según el estudio realizado, se obtiene que los sistemas en base a entramado de madera presentan emisiones menores que sus pares en otras materialidades. De esta forma, varía entre una razón de 1,2 y 3,4 veces más las emisiones, correspondientes a acero galvanizado en viviendas de dos pisos y a hormigón en edificios de seis pisos. Esto explica que materializar la obra gruesa de un edificio de seis pisos en hormigón incorpora 3,4 veces el CO2eq que incorpora la misma edificación con madera.

En el caso de edificaciones de tres pisos o más, la madera presenta una mayor captura de CO2eq en comparación con proyectos de menor altura, por lo que, según lo anterior, se puede decir que existe una optimización de la estructura por metro cuadrado construido y que, edificaciones más intensivas en el uso de madera, tienden a presentar una mayor captura de carbono.


Etapa de construcción

Para esta fase se contempla el transporte del producto y su proceso de instalación y/o construcción. Por ende, las emisiones de esta etapa dependen de factores específicos de la obra en cuestión, puesto que para definir el impacto del transporte se requiere conocer previamente las distancias recorridas entre la planta de fabricación, los puntos de distribución y los lugares donde se pondrán los materiales. Por otra parte, para la construcción se requiere la definición de los sistemas constructivos a utilizar; junto a su maquinaria de apoyo, dotación de mano de obra, duración, cantidad de residuos generados, entre otros.

Esta información, al ser específica de cada proyecto en particular, no se abarca en el análisis y, por lo tanto, no se incorpora en los resultados. Al no evaluarlo no se generan grandes desviaciones, pero sí puede hacerlo en la cantidad de CO2 equivalente producido. De todos modos, se debe tener presente que construir con productos locales reduce el impacto por transporte en forma considerable. Como ejemplo, y según un estudio previo, para un edificio de seis pisos se necesitan aproximadamente 40 m3 de madera para sus muros y 83 m3 para uno de hormigón.

Asimismo, al calcular el impacto del transporte, considerando un camión y una distancia de un km, para la madera se generan 1,19 kgCO2eq. Para el hormigón, en tanto, es 16,22 kgCO2eq, lo que quiere decir que el impacto es 13,5 veces mayor en su caso.


Etapa de uso

Durante este período se deben considerar factores como uso, mantenimiento, reparaciones, sustituciones, rehabilitación, uso de la energía en operación y uso del agua operacional. Sin embargo, para este estudio se acotó este punto sólo al uso energético de la vivienda durante una vida útil de 60 años, correspondiente al consumo energético fijo y por calefacción.

Durante esta fase es muy importante la zonificación de los proyectos evaluados según condiciones climáticas para sus contextos de consumo energético, por lo que se escrutan cinco locaciones o escenarios: Antofagasta, Santiago, Concepción, Puerto Montt y Punta Arenas. De esta manera, para la definición del consumo fijo de una vivienda tipo, se consideran requerimientos de agua caliente (Gas licuado petróleo o GLP), refrigeración de alimentos (electricidad), cocción de alimentos (GLP), iluminación (electricidad), entre otros.

La calefacción de las viviendas se evalúa en base a las tres fuentes de combustibles señaladas para las cinco zonas propuestas, dejando fuera a la leña debido a que sus emisiones son neutras. Aquí, los resultados:

Las viviendas evaluadas muestran que, para climas fríos como Punta Arenas, la calefacción genera 7,3 veces más kg de CO2eq por m2 que para climas cálidos como Antofagasta, lo que significa que la operación durante el uso de la vivienda sea más relevante en las zonas centro y sur. También se observa que para las viviendas de un piso se requiere más calefacción que para las viviendas de mediana altura debido, principalmente, a las mayores pérdidas por la envolvente expuesta. Por otro lado, se concluye que, por fuente energética, la electricidad es la que menos CO2 libera al ambiente (a pesar de generar más kgCO2eq por kWh), lo que se explica por la eficiencia de los equipos eléctricos (alcanzando el 100% y superando el 80% de eficiencia de los equipos de gas).

En cuanto a la leña, al tener valor 0 kgCO2eq/kWh, su baja eficiencia (68%) no se ve reflejada:

La necesidad de calefacción de una vivienda dependerá del comportamiento térmico de la misma. Por ejemplo, para un proyecto chileno de viviendas pasivas se puede bajar hasta un 85% el consumo de energía por concepto de calefacción (Hempel, 2017), pero esto tendrá un impacto en los materiales utilizados. En este sentido, al comparar la energía requerida para la operación con la energía incorporada para casos de construcción convencional y con eficiencia energética, se infiere que para utilizar menor energía en la ocupación se requiere una mayor energía incorporada al inicio de la construcción, lo que puede ser extrapolado a las emisiones de CO2 del proyecto.


Fin de vida

La última etapa del ciclo considera la demolición, el transporte, la gestión de residuos para reutilización, recuperación y reciclaje y eliminación final. En esta etapa la madera tiene una ventaja comparativa, ya que la mayor parte de los materiales de construcción dependen de un diseño previo para poder tener nuevos usos en el marco de una bioeconomía. Por otro lado, la madera es un material que puede ser fácilmente reutilizado en nuevas edificaciones, muebles, pallets u otras aplicaciones, teniendo la particularidad de poder terminar su vida como biomasa sin generar emisiones de CO2eq.

Haciendo un resumen evaluativo por ciclos, la mayor cantidad de emisiones de CO2eq se presentan en la etapa de operación de la vivienda. En promedio, al considerar las etapas de construcción y uso de las tipologías estudiadas, el carbono incorporado corresponde a un 9,2% de las emisiones totales asociadas a la construcción. La etapa de uso, por otra parte, representa cerca de un 91% de las emisiones, con un 60,4% asociado a consumo fijo y 30,4% a calefacción. Sin embargo, es necesario destacar que la zona a evaluar es muy relevante para el impacto de cada etapa del ciclo de vida, pues, por ejemplo, en Antofagasta el consumo de calefacción no supera el 13% y en Punta Arenas este valor llega al 51%.

De hecho, con el fin de cuantificar el impacto ambiental de las emisiones de CO2eq, se han implementado iniciativas que asignan un valor monetario al carbono generado, valorizando en parte el impacto en el cambio climático. Éstas, sin embargo, aún son insuficientes, ya que la mayoría de los precios establecidos están por debajo de los precios congruentes con el logro del Acuerdo de París.

En este escenario, el denominado “impuesto verde” asigna un valor muy inferior en el contexto chileno y, si bien el país tiene como objetivo establecer un costo de mercado en torno a 32 USD/TCO2eq y así converger a un estándar más a cercano a los compromisos internacionales, a la fecha eso no se ha concretado.


Escrito por Felipe de La Cerda.

Reportaje de Madera 21; 27 de Abril de 2021.

102 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo